¡La Obra del Señor primero!


Introducción: Una serie de expresiones en el Nuevo Testamento ilustran la naturaleza "conjunta" de lo que hacemos en el Señor. Somos "conciudadanos" (Ef. 2: 19), "coherederos" (Ef. 3: 6), "cooperadores" (3 Jn. 8), "colaboradores" (1 Ts. 3: 2), "consiervos " (Col. 1: 7), "compañeros de milicia" (Fil. 2: 25), etc. Claramente, el trabajo que tenemos y el privilegio de hacerlo juntos es de mayor importancia que cualquier consideración egoísta que podamos tener.

1. Debemos esforzarnos (darnos) porque otros aprendan y obedezcan a Dios. Filipenses 2: 19-30

2. Debemos ser humildes y siempre hacer lo mejor para la Obra del Señor. Filipenses 2: 1-4

3. Jesucristo renunció a Su Majestad por lo que necesitábamos. Filipenses 2: 5-11

4. Envidias y disputas no deben nacer al hacer la Obra del Señor. 1 Corintios 3: 1-9

5. Jesús enseñó no buscar ser los más grandes, sino a servirse unos a otros. Marcos 9: 33-37

Conclusión: Observemos el énfasis en lo que hacemos "juntos" en Efesios 2: 19-22. No es extraño que Pablo escribiera: "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Filipenses 2: 3-4)

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