Apoyo al hermano predicador...

Introducción: Es triste que algunos cristianos parezcan tener poco interés en la Obra del Señor y en su pueblo. Contrario a esta actitud, Pablo muestra la labor de las iglesias en el siglo I: "Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir; sino vosotros solos…" (Fil. 4: 15) Para desarrollar su servicio en la predicación, el apóstol Pablo contó con la participación de los hermanos Filipenses.

1. Es correcto que los predicadores reciban salario por su trabajo. 1 Corintios 9: 3-14

2. Es correcto que los predicadores reciban apoyo de otros lugares. 2 Corintios 11: 7-9

3. Debemos conocer la obra del evangelio en otros lugares. Hechos 13: 1-3; 14: 24-28

4. Predicadores del Evangelio agradecidos de hermanos que apoyan. Filipenses 1: 3-7

5. Agradable a Dios si ayudamos a predicadores del Evangelio. Filipenses 4: 10-20

Conclusión: En el libro de los Hechos se encuentra el relato de todo el trabajo desarrollado en la predicación del Evangelio. De esta historia de trabajo y servicio Pablo escribe: "Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora…" (Fil. 1: 3-5) Cuando adoramos con una congregación que apoya a uno o más hombres para trabajar como evangelistas, participamos en un acuerdo que puede hacer mucho bien. Y siempre que haya oportunidad de proveer apoyo a hombres fieles que trabajan en otros campos, debemos considerar esa oportunidad como una extensión del trabajo en la obra local.


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