Una Iglesia sana en su fe crece


Una Iglesia sana en su fe crece

Introducción: La iglesia del Señor como un cuerpo, no puede ser sana a menos que cada uno de sus miembros reconozca la importancia de su rol y trabaje responsablemente. La Biblia es clara al enseñarnos que una iglesia sana crece cuando cada miembro hace su parte (Ef. 4: 16; Col. 2: 19). Todo miembro debería estar interesado en la salud y el crecimiento del cuerpo de Cristo.

1. Cada cristiano debería abundar en la obra del Señor, “siempre”. 1 Corintios 15: 58

2. No debemos pensar que nuestra "pequeña parte” no es importante. Marcos 12: 41-44

3. Sólo nuestra fe no es todo: debemos hacer la Obra del Señor. Santiago 2: 14-17

4. Se realizan grandes obras en el Señor, si trabajamos juntos. Nehemías 4: 1-23

5. Necesitamos alentar a hermanos que no estén haciendo su parte. 1 Tesalonicenses 5: 14

Conclusión: Cada cristiano debe saber cuán importantes son nuestros roles en el cuerpo del Señor. “… sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (Efesios 4: 15-16) Nuestra labor en el Señor no es insignificante, cada hermano en la fe está llamado a glorificar a Dios por siempre: “… a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” (Efesios 3: 21)

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